Ciencia, juego y aulas: Así creamos las nuevas herramientas de divulgación educativa para el IEO

¿Quién dijo que la ciencia tiene que ser aburrida o encerrarse en un laboratorio? En Anónimo creemos firmemente que la mejor forma de aprender es jugando. Por eso, cuando el Instituto Español de Oceanografía (IEO) nos confió el reto de acercar la ciencia marina y la acuicultura a los colegios de una forma participativa, lo tuvimos claro: íbamos a revolucionar las aulas.

Nuestra misión ha sido diseñar y producir un ecosistema de herramientas educativas e innovadoras que transforman conceptos científicos complejos en experiencias lúdicas y memorables. Proyectos que fomentan la divulgación científica y el aprendizaje activo en distintas etapas escolares. ¡Os contamos en qué consisten!

«De pez en pez y tiro otra vez»: El juego de la Oca definitivo 

El gran protagonista de esta propuesta es una versión muy nuestra y marina del clásico juego de la Oca, ideado para acercar el mundo de la acuicultura al alumnado de una forma dinámica. Para adaptarnos a las dinámicas de los colegios, lo producimos en dos formatos:

La versión gigante para suelo

Un tablero a gran escala que transforma el propio aula o el patio en el escenario de juego. Aquí los alumnos no mueven una ficha; ¡ellos mismos se convierten en los protagonistas que saltan de casilla en casilla superando pruebas cooperativas y dinámicas de grupo!

La versión juego de mesa

El formato clásico perfecto para trabajar en equipos dentro de clase, donde la estrategia y las preguntas clave les ayudan a entender los contenidos de una forma colaborativa.

«Elementos en juego, La Tabla Periódica del Mar«

Pero la divulgación científica en las aulas exigía ir un paso más allá. En paralelo al formato de mesa de la Oca, desarrollamos otra propuesta innovadora: el juego de la tabla periódica marina.

Sabemos que la química a veces asusta, así que diseñamos una herramienta lúdica que conecta los elementos químicos con el entorno marino y la investigación oceanográfica. Una forma brillante de que los alumnos asimilen contenidos científicos complejos casi sin darse cuenta, reforzando el trabajo en equipo.

Creatividad al servicio de la educación

Para nosotros, estos proyectos con el IEO demuestran el verdadero poder del diseño y la creatividad cuando se ponen al servicio de la educación. Fomentar la ciencia en las escuelas no consiste solo en lanzar datos en un libro de texto, sino en despertar vocaciones, generar curiosidad y conseguir que un niño recuerde lo que ha aprendido porque, sencillamente, se lo ha pasado en grande.

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